Esclava de las apariencias
Primero que nada, quiero agradecer el apoyo de quienes me leen y han dejado un comentario de apoyo con toda la buena onda y las buenas vibras... ¡muchas gracias por eso!
Pues la fiesta de aniversario estuvo mas aburrida que los otros años.
Primero, desafortunadamente Pablito-kun, el chico que se convirtió el año pasado en mi compañero incansable de baile, este año no asistió, así que baile muy poco en proporción con otros años.
Segundo, en dirección al mentado evento, me mame un taco de una hora, ya que el camino colapsó por la cantidad de vehículos que iban al lugar y por supuesto por quienes usan ese camino habitualmente para llegar a sus casas. Salí de mi casa a las ocho, llegue al evento a las diez y media...
Tercero, el show estuvo débil en comparación con otros años, se notó la crisis y el poco entusiasmo que este año pusieron para realizarlo, tan solo llevaron a un grupo popular de cumbias que ha hecho las delicias este año y un animador de poca monta, pasándose lo que más me agradaba del espectáculo siempre: no hubo humorista, con lo que me gusta escuchar buenos chistes.
Un punto a favor, fue la comida, que si bien no vario demasiado de los años anteriores – siempre se dan vuelta en lo mismo – por lo menos esta vez tenia mejor sabor. O posiblemente yo estaba más hambrienta, jajaja.
Escuche las cumbias populares, baile con ellas mientras los “artistas” realizaban sus proezas en el escenario, trate de pasarla bien a mi manera, sin depender del grupo para hacer nada, ya que eso de andar en “manada” últimamente es algo que me molesta y de paso termine bailando unos cuantos temas con el nunca bien ponderado pero al parecer, igual de botado que yo, papelucho.
Ese tipo desapareció de mi vida “trabajoril” desde que lo cambiaron de gerencia y ya no es mi jefe, pero algunas raras veces hablamos por teléfono para ver un tema de trabajo en que estuvo involucrado.
Y el viernes me di cuenta, o en realidad volví a sentir evidente uno más de mis traumas y seguramente es una de las razones del por qué no puedo encontrar alguien a la medida y mis elecciones son siempre las equivocadas.
Aunque no quiera aceptarlo, me preocupo del “qué dirán”.
Corre el rumor de que papelucho esta haciéndose siempre el “lindo” con todas las mujeres que encuentra en el camino, tanto que llega a ser patoso y a pesar de que es un caballero en toda regla, las mujeres tienden a evadirlo porque su actitud pareciera el de alguien desesperado, aunque quizás solo sea una extraña manera que tiene de expresar sus afectos por la naturaleza de su nacimiento.
El es del sur, eso quiere decir que supuestamente no tiene la visión manipuladora y fría de los tipos de ciudad así que tiende a ser “muy de piel” lo que para nosotros en la ciudad es incomodo. Es cariñoso en el trato y te saluda siempre de beso, agarrándote la cara – mala señal para quienes no estamos acostumbrados – tiene abrazos para todas y siempre esta diciendo cosas amables.
A mi me trata de “XXX bonita” y me dice frases amables y coquetonas.
El asunto es que las cosas que seguramente proyecto y me avergüenzan de los demás, no me gustan que estén a mi alrededor, no sé si me logro explicar, pero si para los demás alguien es vergonzoso, no quiero que me asocien con él/ella...
Es decir, me dejo llevar por la opinión de los demás con respecto a alguna persona en especial y supongo que mi orgullo idiota no quiere que la gente piense que esa persona en especial tiene una relación conmigo, ni siquiera de amistad. Ósea, debo creerme tan “cool” que necesito estar rodeada de gente que para mi es tan “cool” como yo...
Sé que es idiota e infantil pero no lo puedo evitar.
El asunto es que como todos rehuyen de papelucho, yo hago lo mismo para que no me asocien con él ni me molesten.
No es una persona desagradable, pero como dije, tiende a ser algo patoso.
El asunto es que en la fiesta, me pillo y nos pusimos a bailar un rato, me dije “filo” quiero bailar y ya que no tengo compañía agradable... a falta de pan... buenas son las tortas...
De pronto en un momento, después de unas cuantas palabras, recordó que había quedado de ir ese día por trabajo a hablar con nosotros – mi sección por un asunto laboral – y se acerco agarrándome la cara cariñosamente mientras me decía en plan disculpa mamona:
- El lunes sin falta vemos eso ¿bueno?... ¿me disculpas? ... chiquitita– actitud que me pareció demasiado cariñosa para mi gusto y que me dio la impresión por la forma en que tomo mi cara que se prestaría para malas interpretaciones porque me sentía observada por todos, así que me aparte bruscamente y le dije que no se preocupara por eso.
Y de pronto me vi preguntándome de nuevo, por qué diablos me importaba tanto lo que pensara la gente de lo que estaba pasando aunque fuera una situación absolutamente inofensiva. Y recordé que cuando estaba en la secundaria una vez me paso algo similar y fue tanto que cambio mis sentimientos y mi aprecio hacia el personaje.
Me gustaba un chico que era algo antisocial y un poco mayor, era muy amable, a veces conversábamos y se sentaba a mi lado lo que nunca me molesto en demasía, en aquel tiempo su amabilidad y el que quisiera conversar conmigo, lo tomé como que me correspondía.
Todo iba bien, hasta que corrió el rumor en el curso de que el chico era “hediondo” jaja ¡así es!, que cuando hacíamos educación física nunca se bañaba después y que “olía a pata”... eso lo dijeron sus compañeros con los cuales compartía las duchas...
Sinceramente, según recuerdo, las veces que estuve a su lado, nunca sentí un olor desagradable, pero el rumor tuvo tal efecto en mi que todo el amor y la alegría de un adolescente amor correspondido se fue a la mierda, me aleje y me aparte y empecé a tratarlo como todos lo trataban, el “zorrillo” del curso.
Aún teniendo conciencia de lo feo y estúpido de la situación, me deje llevar por esos comentarios y fue la primera vez que no quise ser asociada con alguien “socialmente reprobable” incluso en esas idioteces.
Y ahora, aun siendo conciente de esta estupidez, siento que me pasa lo mismo y es una sensación incontrolable, pero con papelucho.
Y en esto hago la relación con el hecho de que me gusten y busque siempre tipos agraciados, producidos y guapos... quiero ser asociada con tipos wuachones porque segura y estúpidamente debo sentirme mejor así yo y más segura porque me sentiré “cool” y todos me miraran con admiración...
Es una soberana estupidez, lo sé... pero esta tan arraigado en mi que debe ser por eso que estoy condenada a meterme en historias imposibles y sin sentido.
Lo que ha caracterizado siempre a los chicos que me han gustado, es que siempre eran los “populares” del grupo, el más “guapo”, como el caso de Rodriguito, el más “casanova” como el papanatas... el más “gracioso e inteligente” como Pablito-kun, y así una larga lista de imposibles que me hacen sentirme importante al tenerlos a mi lado o cerca de mi...
Pero claro, estos personajes desgraciadamente casi siempre tienen algo en común... son unos canallas egoistas...
Para mi es insoportable, la idea de quedarme con un poco agraciado o “feito” aunque sea la persona de más bellos sentimientos del planeta... y por supuesto que estoy segura que quizás lo poco agraciado se compensaría con un inmenso amor... ¡pero no puedo! ¡no me sale! Y supongo que por eso estoy condenada a sufrir siempre por imposibles...
Si bien no soy una miss universo, supongo que debo tener lo mío, ya que lastimosamente, siempre o casi siempre conseguí a esos chicos que eran “los mas...algo” pero que por supuesto nunca me quisieron como yo quiero ser amada... Rodriguito, fue un amor de adolescencia inconcluso que duro muy poco... el papanatas, un casado que nunca me dará lo que yo busco ni un amor sincero... a Pablito-kun, ni siquiera le gusto – o por lo menos eso asumo aunque claro, si fuera lo contrario, sería la misma estupidez que con el papanatas... y así...hacia el infinito...
Y toda esta amalgama de sentimientos y contradicciones sentí el viernes al verme como el blanco de las cariñosas palabras de papelucho mientras me tomaba la cara y sentía que todos me observaban aunque obviamente no fuera así y me dijera:
- ¡No sabes que bueno es verte XXX!
